Hekate Propylaia: La Emperatriz ante las puertas
- Gio Diaz
- Jul 5
- 6 min read
El termino Propylaia o propileos en español, es el nombre que se le da a las puertas monumentales o entradas a un espacio específico, generalmente a un templo o complejo religioso y, como tal, actúan como una partición simbólica entre las partes seculares y religiosas de una ciudad
Los ejemplos menos complejos con una sola entrada se conocen como propylon. Los propileos fueron una característica de la arquitectura minoica en el siglo XVII aC Creta (por ejemplo, en Ayia Triada) y la arquitectura micénica en el siglo XIV aC (por ejemplo, en Tirinto).

En la Grecia clásica, un monumental Propylon proporcionó la entrada al santuario de Olimpia, pero el ejemplo más famoso y mejor conservado de este tipo de estructura es el magnífico Propileo de la acrópolis de Atenas. Los Propileos de Atenas se construyeron como parte del gran programa de reconstrucción de Pericles para Atenas en el año c. 437 aC y fue diseñado como una entrada monumental a la meseta de la acrópolis y el gran templo de Atenea, el Partenón. La Propylaea fue la entrada principal a la Acrópolis de Atenas.
Los propileos menores, construidos a mediados del siglo I a. C. por Apio Claudio Pulcher y sus sobrinos, actúan como una puerta al norte del área interior del santuario. Su friso está hecho de triglifos y metopas. Toda la estructura consistía principalmente en dos muros paralelos con columnas jónicas adjuntas. El pasillo interior estaba dividido por dos paredes interiores. La fachada interior tenía dos Cariátides colosales que sostenían kistai (los contenedores que sostenían a la Hiera en las procesiones sagradas de los Misterios).
En la Acrópolis se construyó una Propylea para el edificio de impresionante tamaño que rodeaba la entrada natural a la meseta, una rampa llevaba a los visitantes directamente a través de los escalones frente de la Propylaia; además de Atenas, estas enormes puertas fueron construidas en Eleusis, Corinto, Epidauro, etc. El término en singular própylon (‘delante de la puerta’) era un vestíbulo simple frente a la entrada a uno de estos edificios.
Otras construcciones no tan monumentales, pero igual de significativas que también fueron relacionadas con el término ‘propylaia’, son las Lych-gate pronunciado “lich-gate”, del inglés medio lyche, “cuerpo” y gate, “puerta”, era una entrada techada a un cementerio en el que se colocaba el féretro mientras se realizaba la parte introductoria del servicio fúnebre.
La forma más común de un Lych-gate era la de un cobertizo simple hecho con madera y un techo a dos aguas cubiertos con tejas o paja, debido a que la gran mayoría fueron construidos así solo pocas sobreviven. Se puede ver al Lych-gate como una especie de arco triunfal por el que se pasa al inframundo, se hace evidente entonces el vínculo con Hekate como guardiana de la puerta del inframundo.

Cuando asociamos este epíteto a Hekate es evidente que hace referencia a la Diosa como “Guardiana de la Puertas” o como “La que está delante de las Puertas”, y puede ser escrito de diferentes maneras: Προπυλαιος , Propylaios, Propylaia, Propylaea, Propileos, Propylaiê.
En el mito de Perséfone, Hekate le ayuda a regresar a su madre, por lo que Deméter ordena la construcción de un templo donde se inician los misterios de Eleusis, uno de los cultos más grandes de la antigua Grecia. En la entrada de este santuario se ha observado que un templo está dedicado a Poseidón Pater y Artemisa Propylaia. El epíteto Propylaia tiene orígenes pre-persas, y aunque se pensaba que hacía referencia a la Diosa Atenea se puede demostrar que en realidad es a Artemisa.
Estas dos Diosas comparten muchas características, y el papel como intermediaria de Hekate en el mito se refleja en el epíteto Propylaia. Hekate y Artemisa fueron frecuentemente identificadas, por lo que se puede pensar que, o bien eran originariamente la misma Diosa o, como ya se ha visto, estrechamente relacionadas.
La razón habitual por la que Hekate se relacionó estrechamente con Artemisa es muy compleja y compartían muchas funciones y epítetos. Pero este punto de vista que a menudo no se cuestiona descansa en una concepción errónea de la naturaleza original de Artemisa, y una interpretación muy cuestionable del carácter original de Hekate.
Las dos Diosas habían sido conectadas ya en Hesíodo; pero en este período no podemos encontrar ningún elemento lunar en el carácter de Artemisa, sino mas bien en Selene, a quien también se la relaciona con Hekate. Esta visión de ella se puso de moda más tarde a través de su asociación con Hekate, y por lo tanto no debe considerarse como el fundamento de esa asociación con la luna y solo se aprueba a aquellos que no prestan suficiente atención al fragmento de Hesíodo y que aplican el método deductivo lógico de Roschher a formas primitivas de religión.
La teoría que Hekate es una de las muchas formas de una divinidad tracia-frigia, trae consigo la creencia de la cual derivaría la mayoría de sus funciones de la tierra en lugar de la luna. Sus antorchas y su interés en el parto se explican así, y su cuidado por los cultivos y las manadas, el cazador y el pescador.
Para Theodor Kraus, el origen de Hécate estaría en Asia Menor y sería el equivalente femenino a Apolo, pues están asociados en una ley cultual milesia del siglo V a.C., en la que la diosa aparece como propylaia. Kraus elabora una hipotética forma primigenia de Hécate como diosa de la puerta y la muerte, relacionada con la luna y su hermano el sol (Selene y Apolo). Esta diosa podría haber sido conocida por Hesíodo, cuya familia era originaria de Cime, en Asia Menor, de donde emigraron a Beocia alrededor del año 1000
El nombre Hekate es también una forma femenina de Hekatos, un epíteto de Apolo que aparece en la Ilíada y que es probablemente el nombre de uno de los Dioses que se fusionó con otros para convertirse en el Apolo helénico, por lo que es posible que Hekatos y Hekate sean los gemelos que después de varias asociaciones fueron conocidos como Apolo y Artemisa.
Hekate, así mismo, fue identificada con Bendis mucho tiempo antes de que esta última fuera recibida en Grecia no antes de mediados del siglo VI. Según una versión que podría ser cuestionable, los atenienses ofrecían sacrificios a Hekate después del Maratón en el Agrae, y es probable que su culto, así como el de Pan, fuera instituido públicamente en Attica después de este gran evento, aunque existen evidencias, en un pedazo de terracota del siglo VI a.C., de su culto en la privacidad del hogar.
En Eleusis se encuentra una inscripción del V que contiene el nombre Hekate junto con Hermes y las Gracias, con los que estuvo asociada en la Acrópolis de Atenas. La estatua de Alcamenes que estaba junto al templo de Nike Apteros, en la parte superior de la propylaia se llamaba Hekate 'Επιπυργιδία, o Artemis Hekate, o Artemis 'Επιπυργιδία, otra inscripción menciona a un portador de la antorcha de Hekate acompañado de un sacerdote de las Gracias y una más la vincula con Hermes.
Justo fuera de la puerta de Miletos en el Camino Sagrado, había un santuario de Hekate, donde los Molpoi, comenzaban su marcha hacia Didyma, donde depositaban un gyllo y realizaban una libación de vino sin mezclar (akretos). En ella podemos ver Hekate Propylaia. Como Propylaia, Hekate tenía un santuario, altar o imagen ante las puertas de la ciudad como amuleto para evitar el mal.
El epíteto Propylaia asociado a Hecate sugiere un espacio limítrofe, el pasaje al inframundo o un camino peligroso hacia la iniciación cuando el devoto sufre la muerte simbólica antes de renacer como Iniciado, como nos cuenta Rahn en su ensayo y señala las alusiones a Hades y Cerberus, su feroz protector, una bestia finalmente vencida por Hércules.
Hekate Propylaia referencia su aspecto y sus calidades de gran Guadiana de un lugar sagrado. Asociada a las grandes puertas monumentales, eran el espacio liminar entre lo sagrado y lo profano. De la misma manera, Hekate era adorada en las entradas de los hogares coronada de encina con los brazos enlazados por serpientes y teniendo en su mano una llave, y cuerdas, donde era invocada para proteger el hogar y guardar la Casa, esto era muy común en Atenas donde se convirtió especialmente en una Diosa patrona de las mujeres.
En un primer momento, el hecho de que se identificara como una entidad capaz de proteger a los que, como en el caso de Perséfone, requerían atravesar exitosamente un límite, provocó que Hécate fuera vista como una divinidad principalmente apotropaica y adecuada también para la protección de lugares liminares de carácter más mundano. Dichos límites eran tenidos como lugares de disociación y, por ello, eran frecuentes los ritos propiciatorios destinados a salvaguardar a las personas que pasaban por ellos.
Este epíteto nos muestra a una Hécate vinculada a Kore (que no es otra que Perséfone), que porta antorchas y tiene capacidad para abrir puertas, lo que nos recuerda a la temprana función que la diosa adquirió como guardiana de los lugares liminares a raíz de su aparición en el Himno a Deméter. La relación con Artemisa también se pone de relieve en el texto, y con ella entra en escena la Luna.
Es posible que por su relación con el astro lunar, la diosa de la caza (y, por extensión, Hécate) sea llamada en el texto “tricéfala” y “portadora de luz”. Finalmente, la Hécate más sombría es invocada en último lugar como “diosa de la encrucijada”; se trata de una Hécate que aparece acompañada de los espectros más inquietos y perturbados que habitaban el Hades del imaginario griego, una Hécate cuyo eco aún resuena, siglos después, gracias al respeto que causó antaño.
Sólo a través de Propylaia se permite el paso entre los Mundos y los Misterios.
Miembros del Santuario de Hekate Propylaia